¿Qué comer antes y después del entrenamiento?

Esta pregunta sólo tiene una posible respuesta. Si sabéis cuál es eso indica que vamos por camino. Si no, os recomiendo leer los primeros artículos para que os pongáis al día. ¿Cuál es esta respuesta? DEPENDE.

Como ya hemos dicho anteriormente, cada uno de nosotros somos un individuo ÚNICO, con distintas necesidades, distinta edad, distinto sexo, distinta composición corporal, distintos gustos, distinto gasto energético, distintos hábitos, distintos horarios y distintos objetivos. Con tantas diferencias, ¿cómo puede valernos la misma recomendación a todos? Es imposible establecer una comida “ideal”. Lo que puede ser bueno para unos puede ser malo para otros.
No es lo mismo entrenar por la mañana que por la tarde, ni es lo mismo entrenar después de 8h frente a un ordenador que después de 8h en el campo. Ni debemos comer lo mismo si estamos buscando perder peso que si estamos buscando aumentarlo, lógicamente.

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Vuelvo a insistir en la importancia de personalizar la dieta para alcanzar el éxito tanto en nuestros objetivos como en nuestra salud. Si quieres saber cómo conseguirlo, ponte en manos de un profesional, en este caso, tu dietista-nutricionista.
Lo que debemos tener en cuenta siempre, es que el ejercicio conlleva un gasto. Dependiendo del tipo de ejercicio, así como su duración e intensidad, este gasto será distinto. Perderemos glucógeno, agua, sales minerales, grasas, y en ocasiones proteínas.  Nuestra alimentación antes del ejercicio debe proporcionarnos estos macro y micronutrientes en cantidades adecuadas para asegurarle a nuestro cuerpo el combustible que necesita.

Según el ejercicio realizado y nuestro objetivo, el combustible necesario va a ser distinto, y por tanto, nuestra alimentación debe adaptarse. Por lo general, el consumo de hidratos de carbono suele ser beneficioso en las comidas pre-entrenamiento. Una pieza de fruta o un zumo pueden ser una buena opción.
La comida tras el entreno tiene el objetivo de regenerar los depósitos de glucógeno, detener el catabolismo proteico y facilitar los procesos anabólicos de regeneración de tejidos. Para ello, una comida rica en hidratos de carbono y proteínas puede ayudarnos (por ejemplo, la leche, que además por su alto contenido en agua nos ayudará a hidratarnos).
La hidratación es fundamental en la práctica del ejercicio físico, antes, durante y después. No os olvidéis de beber agua a lo largo de todo el día, y no sólo en las comidas.
Si nuestro objetivo es la pérdida de peso, el balance energético global debe ser negativo. Es decir, debemos gastar más calorías de las que comemos. Debemos ordenar nuestras ingestas a lo largo de todo el día y no sólo en los momentos cercanos al entrenamiento.

Carlos
La nutrición no es una ciencia exacta como las matemáticas, donde 1+1 siempre son 2.

Debemos comprender que nuestro cuerpo es único, y no tenemos más que éste, debemos cuidarlo, quererlo, mimarlo y respetarlo para que nos dure y nos acompañe en buen estado a lo largo de nuestra vida.

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