Nutrición, salud y deporte

La alimentación es una parte esencial en nuestras vidas. Comer es una necesidad básica que además, convertimos en un hábito. Comemos siguiendo unos criterios y unas pautas que están determinados tanto por nuestros gustos y necesidades, como por las costumbres de nuestra sociedad y cultura. Como todo hábito, tendemos a realizarlo de forma “automática”, sin reflexionar sobre los aspectos positivos o negativos de nuestra alimentación y su repercusión en nuestro estado de salud.

Una correcta alimentación acompañada de un estilo de vida saludable es la mejor estrategia para prevenir diversas enfermedades, como las de tipo cardiovascular,el cáncer, la diabetes y la obesidad entre muchas otras.La alimentación además, es una parte vital en el rendimiento deportivo. Ayuda al deportista a estar sano, a mantener su composición corporal idónea (peso, cantidad de masa grasa/masa muscular, y líquidos), permite cubrir las necesidades energéticas específicas tanto en calidad como en cantidad, favorece una recuperación rápida de la fatiga muscular y minimiza la posibilidad de lesiones.

nutrición-salud-deporte

En este punto, conviene realizar una aclaración sobre la alimentación y la nutrición. A menudo se usan como sinónimos, y a pesar de tener una gran relación su significado es muy distinto:

Alimentación: es el acto voluntario por el cual las personas ingerimos alimentos para satisfacer el apetito y el hambre.

Nutrición: es el proceso fisiológico e involuntario, que nuestro organismo realiza para capturar los nutrientes que precisa, para poder mantenerse con vida.
No podemos modificar los procesos de nutrición de forma directa, pero podemos influir sobre ellos a través de los alimentos que ingerimos siguiendo una dieta equilibrada.

¿Qué entendemos por dieta equilibrada?

Una dieta equilibrada es aquella que es suficiente en calorías y nutrientes, adaptada a los gustos y necesidades individuales y variada, incluyendo todos los grupos de alimentos. Las necesidades nutricionales dependen de muchos factores, tales como el sexo, la edad, la actividad física, la composición corporal, los hábitos de vida, la genética… Cada persona tenemos nuestras necesidades particulares y es por ello que la necesidad de personalizar las dietas es fundamental.

Los estudios antropométricos junto con la historia dietética son la mejor herramienta actual para estimar dichas necesidades.

Por último, vamos a aclarar también el concepto de DIETA. Debemos sacar de nuestra mente la idea de dieta = régimen. Nuestro objetivo no debe ser realizar una “dieta” estricta, de una duración determinada y una vez finalizada regresar a nuestros antiguos hábitos. Debemos entender la dieta como un cambio de vida, donde vamos a aprender qué es lo que necesita nuestro cuerpo, y vamos a aprender a dárselo.

Vamos a aprender a convertir la alimentación saludable en un hábito, en algo automático e inconsciente.

Reader Interactions